En el marco de las XIII Jornadas Internacionales de Violencia de Género y Delitos Conexos en Ushuaia, la fiscal, Rafaella Riccono, expuso sobre un desafío actual de la justicia: cómo lograr que los ciudadanos que integran los jurados populares juzguen con equidad y sin prejuicios.
La ciudad de Ushuaia es sede de las importantes Jornadas Internacionales de Violencia de Género, un evento que reúne a operadores judiciales para debatir sobre cómo mejorar la respuesta ante este flagelo. La fiscal Rafaella Riccono, brindó una exposición clave para entender cómo funcionan los juicios por jurados hoy en día, especialmente cuando se tratan delitos contra las mujeres.
Para el ciudadano común, la idea de ser convocado como jurado puede generar dudas: ¿Cómo puedo juzgar si no soy abogado? ¿Qué rol cumple el juez profesional? La ponencia de Riccono abordó estos temas centrándose en tres ejes fundamentales: el rol del juez técnico, las instrucciones que recibe el jurado y la obligación de aplicar la perspectiva de género.
El director del partido
Riccono explicó que en un juicio por jurados conviven dos figuras: los 12 ciudadanos (el jurado popular) y el juez profesional (juez técnico).
¿Cuál es la diferencia? Mientras que los ciudadanos deciden si el acusado es "culpable" o "no culpable", el juez técnico actúa como un director del proceso.
Según detalló la fiscal, este juez tiene roles distintos según el momento:
- El "Portero": Antes del juicio, el juez es un filtro. Decide qué pruebas son válidas y cuáles no. Su misión es limpiar el terreno para que al jurado solo le llegue información de calidad, evitando discusiones inútiles y asegurando que los testigos sean idóneos.
- El Árbitro Imparcial: Durante el juicio, el juez dirige el debate pero no opina sobre el resultado. Vela por un juego limpio.
Las "instrucciones": La brújula del jurado
Uno de los puntos más interesantes de la exposición fue la importancia de las instrucciones al jurado. Al finalizar el juicio, el juez técnico debe explicarle a los 12 ciudadanos la ley aplicable.
"No se trata de leer artículos de un código de forma aburrida", explicó la especialista. Las instrucciones deben ser claras, sencillas y transparentes. Son la hoja de ruta que le dice al jurado: "Esta es la ley, y así deben valorar las pruebas que vieron".
Si el juez se equivoca al dar estas instrucciones, o si son confusas, el veredicto del jurado podría ser anulado. Por eso, en Chubut, es obligatorio explicar claramente el delito, las leyes y cómo analizar la evidencia.
Juzgar con "Perspectiva de Género": Un mandato legal, no una moda
El eje central de la charla de Riccono fue la perspectiva de género. La fiscal fue contundente al aclarar que esto no es una postura ideológica opcional, sino una obligación del Estado Argentino.
A través de leyes nacionales (como la Ley 26.485) y tratados internacionales (Convención de Belem do Pará), Argentina se comprometió a erradicar la violencia contra la mujer. Esto tiene un impacto directo en los juicios: se debe juzgar con perspectiva de género.
¿Qué significa esto para el jurado popular? Significa que el juez técnico debe instruir a los jurados para que, al analizar el caso:
- Comprendan qué es la violencia (física, psicológica, económica, etc.).
- Entiendan las relaciones desiguales de poder.
- Dejen de lado los estereotipos y prejuicios (por ejemplo, ideas antiguas sobre cómo debe comportarse una "buena víctima").
Un veredicto válido requiere igualdad
La fiscal Riccono citó fallos recientes de la Corte Suprema y tribunales provinciales que establecen que una sentencia que ignora la perspectiva de género es una sentencia arbitraria y, por lo tanto, nula.
"Negar estas instrucciones al jurado es condenarlos a dictar un veredicto inválido", concluyó Riccono.
La exposición dejó en claro que explicarle al jurado las asimetrías históricas entre hombres y mujeres no rompe la igualdad, sino todo lo contrario: asegura que la ley se aplique correctamente, protegiendo los derechos humanos y garantizando un servicio de justicia de calidad para toda la sociedad.

