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Confirman condena de abuso sexual

La Cámara Penal, conformada por Carina Estefanía, Hernán Dal Verme y Martín Zacchino, confirmó la sentencia condenatoria por abuso sexual agravado por el vínculo por ser cometido contra una menor aprovechando la situación de convivencia preexistente en la modalidad de delito continuado.

El fallo dispone que una vez firme la sentencia, se proceda a la extracción de muestra de saliva a efectos de realizar un estudio de histocompatibilidad genética para establecer la tipificación de su ADN, y una vez obtenida dicha determinación, deberá ser remitida, junto con una copia de la sentencia recaída  y del informe del registro nacional de reincidencia al Registro provincial de identificación genética de abusadores sexuales que funciona en el ámbito del REDIS, Registro de defensa de la integridad sexual en la órbita del STJ. de acuerdo al art. 6 de la ley XV N°11.

El tribunal de juicio había condenado a la pena de 9 años de prisión. La Cámara encontró contradicciones entre los jueces al momento de valorar las agravantes de la pena y resolvió que la pena justa es la de 7 años y seis meses de prisión, accesorias legales y costas.

 “Si un juez sostiene que se acreditaron circunstancias que dan cuenta de la extensión del daño a la víctima y las toma como agravantes, el otro juez opina exactamente lo contrario rechazándolas y el tercer juzgador no dice nada, pero todos proponen la misma pena, es legítimo concluir que se ha violentado el principio de no contradicción y que ello implica una violación de derechos constitucionales y, en especial, el de la defensa en juicio”, voto de Estefanía.

Abuso sexual infantil. Qué hay que saber

El abuso sexual infantil ocurre con mayor frecuencia de lo que comúnmente suponemos. Se sostiene fundamentalmente gracias al secreto y la mejor forma de prevenirlo es conocer y educar. Compartimos algunos conceptos mundialmente difundidos al respecto.

Es importante destacar que no existe un perfil específico de Abusador Sexual Infantil. Los agresores en su mayoría pertenecen al entorno de los niños y niñas, ya sea conocidos de la familia, vecinos, familiares o los propios padres. Generalmente el abusador o abusadora, posee alguna relación de autoridad con el niño o niña, existiendo respeto, confianza y cercanía.

Estas situaciones se caracterizan por ser silenciadas. Hay varios factores que contribuyen a que el silencio se perpetúe, entre ellos las sensaciones ambivalentes del niño entrampado en la relación vincular. Normalmente es amedrentado por el abusador mediante amenazas explícitas o no, respecto de las supuestas consecuencias negativas que tendría para él o para sus seres más queridos (su mamá, sus hermanos), hablar del abuso.

Cuando estos hechos son reiterados, el niño tiende a sentirse culpable e indefenso por no saber salir de la situación.

Mitos y Falsedades

También contribuye al silencio la persistencia de mitos en torno al abuso sexual. Es falso que los abusos sexuales solo los sufren las niñas, o que actualmente se dan más casos de abuso sexual (AS) que en el pasado, que las personas que cometen abusos sexuales son enfermos psiquiátricos, que los AS solo ocurren en determinados sectores sociales, que los niños y niñas en estos casos no dicen la verdad, o que estos son los responsable del AS; tampoco lo es que los niños y niñas pueden evitar por sí solos el abuso sexual. En este mismo sentido se consideran falsas creencias que cualquier persona puede detectar una situación de abuso si esta se produce en su entorno familiar, o que siempre que se detecta una situación de abuso en una familia esta es denunciada. Más aún resulta falso que los abusadores sexuales casi siempre son desconocidos, e incluso que los efectos de un abuso casi siempre son muy graves. Tampoco es real que los AS siempre estén acompañados de violencia física, ni que sean situaciones poco frecuentes.

Cómo detectar un abuso

No siempre es simple detectar una situación de abuso sexual, pero sí las personas cercanas al niño pueden observar indicadores de alerta que comunicar inmediatamente a los especialistas para que estos evalúen la situación. Cambios bruscos de conducta; miedo a estar solo, a los varones o a un determinado miembro de la familia; rechazo a la madre o al padre de forma repentina; tendencia al secretismo; llanto frecuente inmotivado, tristeza; resistencia a desnudarse o bañarse; pérdida del control de esfínteres; son algunos de los indicadores que justifican una consulta.

Qué hacer

Romper el secreto. Al tomar conocimiento de una situación de abuso es importante resguardar la seguridad físico-psíquica de la víctima. El modo de hacerlo es aportando inmediatamente esa información a la justicia, para que se activen los protocolos de abordaje. El Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito cuenta con profesionales especializados en la temática que acompañarán en el proceso al niño o niña y los adultos de referencia.

Estrategias de prevención

En algunos países se intentó establecer códigos de para personas adultas que tratan con niños y adolescentes, como forma de ayudar a esos niños a fortalecer su autoestima y saber identificar y actuar cuando se encuentren en una situación de peligro para su integridad. Las recomendaciones dadas indican: Tratar a los niños, niñas y adolescentes con cortesía y respeto. No involucrarse en comportamientos como insinuaciones sexuales de manera física, psicológica, escrita y/o verbal, no usar un lenguaje abusivo, incluyendo sarcasmos reiterados ni amenazas de violencia, ni difamación racial o étnica, ni actos que otras personas puedan, razonablemente, considerar intimidatorios, ni un lenguaje vulgar e irrespetuoso. O avergonzar al menor por algún resultado negativo. Es necesario notificar a las autoridades correspondientes cualquier sospecha de maltrato y colaborar para que se proteja a la niña o niño.

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